miércoles 19 de enero de 2011

PERO... ¿QUIÉNES SE CREEN QUE SOMOS?


Los políticos de la comarca de A Mariña y del resto de la provincia de Lugo han empezado el año 2011 con muchas energías: da la impresión de que, en estas fiestas navideñas, en vez de cava tomaran alguna otra sustancia, y no lo digo con segundas, simplemente por aquello de que a uno le da la impresión de que perdieron memoria.
Cada día, a través de los medios de comunicación, nos vamos enterando de que grandes personajes de la política provincial y autonómica, rodeados de un buen grupo de asesores y colaboradores, se prestan a inaugurar cualquier chiringuito con tal de que haya un fotógrafo. Esto ocurre en los dos grandes partidos —PP y PSOE—: mientras unos inauguran, los otros reparten diplomas a domicilio.
Pero esto no fue lo que atrajo mi atención para escribir este artículo, lo que realmente me sorprendió e inspiró fue un intercambio de frases entre dos políticos —uno del PP y otro del PSOE— criticándose mutuamente la falta de democracia interna, supongo que por los casos de Asturias (A. Cascos) y Valencia (A. Asunción), dos ex ministros peleados con sus respectivos partidos. Insisto, la falta de memoria les traiciona, ya que ninguno de ellos parecía ser conocedor de los dos casos más sangrantes sobre política y democracia interna que afectan a ambos partidos en la comarca. Expliquemos por qué da la impresión de que cualquiera de los dos políticos desconocía lo que estaba sucediendo en sus propias filas en la Costa de Lugo: mientras el Partido Popular suspendía de militancia a cinco de los siete concejales de Viveiro y reclamaba el acta de Diputado Provincial al portavoz del grupo, el PSOE cesaba de toda actividad municipal al número dos en el Ayuntamiento de Foz —según mis noticias— por reclamar unas elecciones primarias para ser candidato a la alcaldía, petición que fue avalada por un amplio sector de la militancia.
Hechos como estos me hacen creer, aún más, en la necesidad de una fuerza política nueva y fresca que, constantemente, reivindique la democracia y la libertad entre las bases y que éstas, las bases, sean quienes decidan y no el barón de turno. Pobre sistema democrático cuando cae en manos de estos trepas, gandules y vividores, los cuales no dudan en sancionar a un funcionario con tal de salvar el sillón, vulnerando la libertad de expresión y amparándose en grabaciones entrecortadas y, presuntamente, manipuladas. ¡Ay, señor, en qué manos estamos y, aun así, les votamos!
Me gustaría tener las respuestas a una cadena de preguntas que me hago: ¿De qué vale ser afiliado de un partido si, a la hora de decidir, lo hace otro por ti? ¿Es la única misión de las bases jalear al candidato, cuando no ha sido elegido por éstas? ¿Cuentan para algo con los afiliados, más allá del abono de las cuotas?
No es fácil obtener ninguna de las respuestas.

1 comentarios:

ANUNU dijo...

Totalmente de acuerdo contigo querido Jesús, estos se pasan la vida tirandose de todo a la cabeza y lo triste es la sensación de la falta de memoria que tenemos en muchas ocasiones los ciudadanos al tener el voto "hipotecado" entre otras cosas :).