Cuando las autoridades pierden las formas y los políticos no entienden la ética profesional, algo se va al garete. En el año 1975, durante el transcurso de un partido de futbol mantuve una conversación “muy amena” con una persona que, aparentemente, era un aficionada al futbol. A falta de unos 10 minutos para el final del partido extendió su mano y me dijo: “encantado de conocerte, fue una conversación muy interesante”. Al término del partido y sin mediar palabra se acercaron dos agentes me pusieron las esposas y al furgón. Mi hija – presente – no había cumplido los tres años, pero esa imagen le quedó grabada para toda la vida; no entendía el por qué; su padre, no había hecho nada malo, solo animar a su equipo como muchos más qué, sin embargo, la guardia civil no les molestó para nada. Lo que no sabía la pequeña es que su padre era un político clandestino, un sindicalista declarado y eso no estaba permitido por la ley. Las formas eran esas porque la cultura también era esa, llevábamos 40 años de dictadura y algunos no querían perder el régimen, con él les había ido bien.
Hago este breve prologo de la historia, para hacer un análisis de lo que está aconteciendo 35 años después con una constitución votada por los españoles y un sistema democrático establecido y estable; sin embargo, estos días pudimos leer en los medios de comunicación que un alcalde – que no deja de ser un ciudadano - es detenido y esposaron por las fuerzas de seguridad del estado – las que pagamos todos – en presencia de su hija y, a menos de 100 metros, los medios de comunicación. Otro cargo público, también detenido, su familia se enteró a través de la Televisión de Galicia que, por cierto, le dedicó más tiempo de información a este caso que a todo el proceso gürtel.
La justicia ha de actuar libremente, sin presiones políticas ni sociales, eso lo tenemos muy clara, lo que no tenemos tan claro es lo siguiente: ¿quién filtra los detalles de la “operación” a los medios de comunicación para que, en el momento de una detención, estén tan cerca? ¿No podría darse el caso de que, mientras detenemos a un presunto corrupto, estemos cometiendo un delito a través de un trato de favor?
La inmensa mayoría de los ciudadanos estamos plenamente de acuerdo en que la justicia ha de ser independiente, INDEPENDIENTE, con mayúsculas, entre los pilares de la democracia, casualmente, uno de los más importantes es la justicia, ¿Que sería de una democracia sin una justicia libre e independiente? – sería un país bananero. Lo que no tenemos claro la inmensa mayoría de los mortales es, casualmente, si la justicia es independiente o está al servicio del poder como hace 40 años. Es, por tanto, un debate que está en la calle y la conclusión es muy sencilla: mientras los dos grandes partidos se repartan el poder judicial, la justicia no será independiente.
Cuando las autoridades pierden el sentido de la responsabilidad y la ética, siempre nos lleva a un desenlace cruel, perdida de libertades, miedo a casi todo, desconfianza, tristeza, rabia, impotencia y lo que es más grave; el desanimo a votar. La peor enfermedad que puede tener una democracia es que los ciudadanos no voten, eso quiere decir que hay un descontento en la ciudadanía, lo que es igual a democracia enferma y una democracia enferma, lógicamente, se deteriora.
Algo habrá que hacer para regenerarla, para que los valores y libertades de los ciudadanos no estén en peligro y la justicia esté al servicio del pueblo, nunca humillando al pueblo.
Quiero dejar claro que detesto a todo corrupto aprovechado de la política que, haciendo uso y abuso de su puesto, se olvida de los valores del sistema democratico con tal de llenar sus bolsillos y los de sus allegados. Pero ello no implica que a la hora de detenerlos para investigarlos las presuntas irregularidades, se apliquen las formas democráticamente cívicas y correctas adaptadas a los años en que vivimos, sin fotógrafos ni cámaras de televisión.
1 comentarios:
El problema de las cámaras viene por ser "personas públicas". Toda detención que resulte mediática es publicitada, ya sea éste un político, un famoso o, lo que sería más lógico, un delincuente de alto standing.
Yo no acusaría directamente al gobierno de "filtrar" la detención.
En cualquier caso, coincido con tu comentario.
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